Flujo de trabajo

Crea audiodramas y radionovelas con IA

Un audiodrama es un guion interpretado por varias personas. Cualquier texto a voz de uso general te da un solo intérprete, y entonces la parte difícil —repartir, dirigir, lograr que los personajes no se confundan— sigue siendo tuya. Esta página es sobre la herramienta que hace esa parte difícil.

Por qué funciona aquí

El reparto se hace solo

Pega una escena y CastDub detecta quién habla en el formato en que ya escribes: líneas que empiezan con «Nombre:», guion cinematográfico con el nombre en mayúsculas, o prosa con diálogo marcado con raya, del tipo «—¿Dónde estabas? —preguntó Marisol». A cada hablante se le propone un personaje de la biblioteca según cómo lo presenta el guion. Cambias lo que no te convence y el cambio se mantiene en todo el proyecto.

La dirección va por línea, no por personaje

El drama vive en el instante en que cambia el tono de alguien. La emoción es una propiedad de la línea, así que un personaje puede sostener ocho réplicas en calma y quebrarse en la novena. Ese único mecanismo, que en CastDub está en el plan Pro, es la diferencia entre leer un guion y actuarlo.

Los personajes siguen siendo ellos dentro del proyecto

Cada personaje de un proyecto lleva nombre, perfil, personaje de la biblioteca y emoción de base, y dos personajes del mismo proyecto no comparten voz hasta que el idioma se queda sin voces distintas. Agregar a alguien más tarde no le cambia la voz a nadie, así que el audio que ya generaste sigue valiendo. En una radionovela por entregas, esa estabilidad es lo que sostiene a la audiencia.

Exporta en la forma que pide tu flujo de trabajo

Una mezcla en MP3 para compartir rápido; subtítulos SRT desde Plus si publicas en video; y en Pro, pistas separadas por personaje para musicalizar y diseñar sonido. Nada te obliga a terminar dentro de una sola herramienta.

Voces que le quedan bien a este tipo de trabajo

Kestrel

Kestrel

Low, weary swordswoman who has already lost this war once

femeninaadultainglés estadounidensedramáticaáspera
Ashford

Ashford

Velvet-voiced villain who apologises before he ruins you

masculinaadultainglés británicovillanoaterciopelada
Wren

Wren

Bedtime-story narrator, slow and warm, never wakes anyone up

femeninaadultainglés estadounidensenarracióncálida
Cass

Cass

Seventeen and furious about it, in a good way

femeninaadolescenteinglés estadounidenseadolescentemoderna
Torvald

Torvald

Knight commander who gives orders that men actually follow

masculinaadultainglés británicoheroicafantasía
Morrow

Morrow

Something under the floorboards that learned your name

neutraadultainglés estadounidenseterrorsusurro
Juno

Juno

Podcast host who thinks out loud and never reads a script

femeninajoven adultainglés estadounidensepodcastconversacional
Bram

Bram

Tavern keeper and accidental quest giver

masculinamayoringlés británicorol de mesacálida

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Cómo se hace

  1. Trae tu guion

    Pégalo. Sirve cualquier formato coherente: no hace falta pasar un guion cinematográfico a una plantilla antes, ni cambiar la raya de diálogo por comillas.

  2. Revisa el reparto

    El reparto automático propone una voz por personaje. Escucha las alternativas seguidas sobre la misma línea: es la única comparación que de verdad resuelve una duda de casting.

  3. Fija los valores por defecto de cada personaje

    Dale a cada uno una emoción de base. Casi toda la escena corre sobre ese valor, así que si aciertas ahí solo tienes que dirigir las excepciones.

  4. Dirige los giros

    Marca las líneas concretas donde algo cambia: la confesión, la amenaza, la broma que no es broma. Deja todo lo demás neutro para que esas líneas tengan contra qué chocar.

  5. Renderiza y escucha de principio a fin

    Reproduce la escena entera sin detenerte. Los problemas de un audiodrama son casi siempre de ritmo, y el ritmo no se oye línea por línea.

  6. Exporta con la forma que necesitas

    Un MP3 mezclado en cualquier plan, subtítulos desde Plus, pistas separadas más subtítulos en Pro. Si vas a poner música y efectos, llévate las pistas: sobre un diálogo ya mezclado es muy difícil montar una cortina musical.

Por qué la ficción sonora vuelve a sonar en español

Pocos idiomas tienen una tradición de drama radiofónico tan profunda como el español. La radionovela cubana exportó a todo el continente fenómenos como «El derecho de nacer»; en México, «Kalimán» acompañó a generaciones enteras; en Argentina el radioteatro llenaba las tardes, y en España la Cadena SER tuvo a medio país pendiente de «Ama Rosa». Durante décadas, escuchar una historia actuada por varias voces fue algo tan cotidiano como ver la televisión después.

Lo que cambió en los últimos años es la distribución. Los podcasts de ficción y las audioseries de las plataformas de audiolibros devolvieron el formato a los trayectos, a las tareas de la casa y a cualquier momento en que el audio es el único medio que puedes consumir mientras haces otra cosa. Lo que no cambió es el costo de producción: un drama necesita varios intérpretes, y varios intérpretes significan agendas, estudio y alguien que dirija. Eso dejaba el formato fuera del alcance de quienes más ganas tenían de hacerlo.

El resultado fue un género repartido entre producciones con presupuesto y narradores solitarios que leen todos los papeles. Ninguna de las dos cosas es un audiodrama. El encanto del formato es oír una escena entre personas, y una sola voz haciendo cuatro personajes es un apaño que el público tolera, no algo que disfrute.

La interpretación generada cambia la economía, no el oficio. Reparto, dirección, ritmo y escritura siguen importando; probablemente importan más, porque ahora son lo único que separa una buena producción de una mala.

Las cuatro decisiones que hacen funcionar un audiodrama

Primera: repartir para separar. Quien escucha identifica a los hablantes sobre todo por la franja de tono y la velocidad al hablar, sin ninguna información visual. Dos personajes en la misma franja se van a confundir por muy distintos que sean en el papel. Abre el abanico del reparto a propósito y la escena se vuelve legible.

Segunda: contención en la dirección. La tentación es marcarle una emoción a cada línea, y el resultado es una papilla uniforme. Una escena con dos líneas dirigidas y veinte neutras conmueve mucho más que una en la que todo está al máximo. Los directores de radioteatro lo saben desde siempre: la mayoría de sus notas piden menos.

Tercera: el ritmo. En audio no se puede leer en diagonal. Una escena que en el papel se lee rápido puede durar cuatro minutos en voz alta, y quien escucha siente cada segundo. El arreglo casi siempre es cortar, no acelerar.

Cuarta: el silencio. Las pausas entre líneas son el lugar donde quien escucha hace su parte del trabajo. En la radio clásica se dirigían los silencios tanto como las réplicas, y es la herramienta más desaprovechada por quien produce en solitario.

España o Latinoamérica: decídelo antes de repartir

Hay una decisión que en inglés no existe y que en español pesa más que ninguna otra: desde dónde habla tu historia. Un personaje que dice «¿Vosotros qué queréis?» con acento caribeño, o uno que dice «vos tenés» en una escena ambientada en Madrid, suena a reparto armado con retazos. El oído hispanohablante detecta al instante el choque entre la variedad del texto y la del intérprete, aunque no sepa explicar por qué.

Conviene separar dos cosas. Lo que decide el guion: vosotros o ustedes, tú o vos, el vocabulario de cada país y cuándo un personaje pasa del usted al tú, que en español es una herramienta dramática de primer orden para marcar distancia o intimidad. Y lo que decide la voz: la pronunciación, empezando por el seseo o la distinción entre «casa» y «caza». Por mucho que cuides el texto, una voz latinoamericana va a sesear y una voz de España va a distinguir.

Así está hoy el reparto en español, sin redondear: un proyecto puede tener hasta 32 voces distintas. Veinte son nativas en español: tres de España (dos femeninas y una masculina), una de Guinea Ecuatorial y dieciséis de ocho países latinoamericanos —Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador y República Dominicana—, dos por país. Hoy no hay ninguna voz de México. Las otras doce son voces multilingües que vienen de otros idiomas y también hablan español.

Qué voz le toca a cada personaje depende de su género y su franja de edad, no del tamaño del reparto: 13 de los 40 personajes tienen como primera opción una de esas voces multilingües, así que una escena a dos también puede usarlas. En la práctica, casi cualquier reparto en español mezcla acentos. La recomendación es escribir con «ustedes» y un vocabulario poco marcado salvo que la historia pida lo contrario, escuchar a cada personaje sobre una línea real antes de fijarlo, y cambiar de personaje de la biblioteca cuando un acento no encaje. Si la mezcla está justificada —una familia que emigró, un forastero en el pueblo—, úsala como caracterización en lugar de esconderla.

Un flujo de trabajo que aguanta las revisiones

La gente rara vez abandona un audiodrama por el primer renderizado. Lo abandona en la vigésima revisión, cuando cambiar una línea significa rearmar un episodio a mano. Cualquier flujo que no abarate la revisión termina aplastado por su propio peso.

La estructura que resiste es esta: un proyecto por episodio, los mismos personajes de la biblioteca y los mismos perfiles elegidos para tu elenco recurrente en el proyecto de cada episodio, y el guion como única fuente de verdad. Cambias una línea, regeneras esa línea —nada más del proyecto se vuelve a renderizar—, exportas otra vez el episodio y lo devuelves a la mezcla. Cada exportación cuenta el proyecto entero, y justo por eso la medida correcta de un proyecto es un episodio y no una temporada.

El corolario es no mezclar hasta que el guion esté cerrado. Es muy tentador ponerle música a una escena que ya suena bien, y muy doloroso rehacerlo después de una reescritura. Primero la interpretación; después, una sola vez, la música.

Lo que esto no hace

No escribe tu guion. Aquí no hay generación de historias, y es deliberado: el problema interesante en un audiodrama es la producción, no las ideas, y un guion generado interpretado por voces generadas es un producto que nadie pide dos veces.

No mezcla. No hay cortinas musicales, ni reverberación, ni ubicación espacial. Eso pertenece a un editor de audio donde oyes todo junto, y cada intento de meterlo dentro de una herramienta de renderizado ha producido algo peor que las dos cosas por separado.

Tampoco resuelve diálogos superpuestos en un mismo renderizado. Que la gente se pise al hablar es un recurso dramático real, y es una operación de mezcla: exporta las pistas separadas (en Pro) y desplázalas. Es un solo arrastre en cualquier editor, y lo más realista que le puedes hacer a una discusión.

Cuánto cuesta

Free

US$0 / mes

 

Escucha cómo suena tu guion con reparto antes de pagar nada.

  • Generar y escuchar no gasta créditos: hasta 30 líneas cada 24 horas
  • 4.500 créditos de descarga de por vida (unos 5 minutos de audio terminado)
  • Las 40 voces de personaje: el muro de pago no es la biblioteca
  • 2 personajes por proyecto
  • Solo uso personal y no comercial

Basic

US$5 / mes

 

Abre la biblioteca de voces entera y empieza a llevarte el audio terminado.

  • Las 40 voces de personaje
  • 54.000 créditos de descarga al mes (unos 60 minutos)
  • 5 personajes por proyecto
  • Licencia comercial incluida

Plus

US$19 / mes

 

Dirige el ritmo: frena una confesión, aprieta una discusión.

  • 180.000 créditos de descarga al mes (unos 200 minutos)
  • Control de velocidad línea por línea
  • Personajes por proyecto sin límite
  • Exportación de subtítulos SRT

Comparación completa →

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente un audiodrama?

Una historia contada solo con sonido: diálogo, narración, efectos y música, sin imagen. En español tiene muchos nombres según la época y el país —radionovela, radioteatro, ficción sonora, audioserie— y hoy vive un regreso fuerte gracias a los podcasts y a las plataformas de audiolibros. Su rasgo definitorio es que cada personaje lo interpreta una voz distinta, que es justo lo que una herramienta de una sola voz no puede darte.

¿En qué se diferencia de un texto a voz normal?

Un texto a voz normal convierte un bloque de texto con una voz. Esto toma un guion con varios hablantes, le asigna una voz diferente a cada uno, te deja dirigir cada línea por separado y mezcla el resultado. La síntesis de voz es un componente; el producto es la capa de reparto y dirección que va encima.

¿Necesito un formato de guion concreto?

No. Sirven el guion cinematográfico, las líneas «Nombre: texto» y la prosa corriente, incluida la prosa con diálogo marcado con raya, que es la norma en la narrativa en español. Si una escena es ambigua —hablantes sin nombre, muchas atribuciones implícitas— tendrás que etiquetar esas líneas a mano, y eso lleva un par de minutos.

¿Cuántos personajes puede tener un proyecto?

Dos en el plan gratuito, cinco en Basic y sin límite en Plus y Pro. Una escena típica de audiodrama tiene entre tres y seis hablantes contando al narrador, así que Basic cubre casi todo el trabajo de una sola persona y Plus cubre las obras corales. Un dato más para repartos grandes: en español, un proyecto puede tener hasta 32 voces distintas; a partir de ahí, dos personajes comparten voz.

¿Puedo agregar música y efectos de sonido?

Dentro de CastDub no: renderiza interpretaciones, no mezclas. Exporta las pistas y musicalízalas en cualquier editor de audio. Es a propósito: el diálogo y el diseño sonoro son oficios distintos, y juntarlos en una sola herramienta suele empeorar los dos.

¿Puedo vender lo que produzco?

Sí, en cualquier plan de pago: la licencia comercial va incluida. El plan gratuito es para uso personal y no comercial. En todos los casos, tu guion sigue siendo tuyo.

Reparte tu primera escena esta noche

Pega un guion, deja que CastDub le dé una voz propia a cada personaje y exporta un audiodrama terminado.

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Sin tarjeta. Free te da una bolsa única de créditos.